martes, 9 de octubre de 2007

Las dos tumbas de Dante


(Fotografía: Wikipedia)

En el centro de Florencia, en la Basílica di Santa Croce, está la tumba de Dante. La tumba está vacía.

La razón forma parte de un complicado enredo de intereses políticos y personales que comenzó a principios del siglo XIV, cuando la guerra entre los Güelfos Blancos y los Güelfos Negros. Aunque nunca se ha demostrado que Dante tomara partido, él mismo se exilió en Verona.

Tres años después, fue concedida una amnistía, para tener derecho a la cual los exiliados tenían no sólo que pagar una importante suma de dinero sino someterse a un consejo público en el que se les reconocería como delincuentes públicos. Dante no quiso pasar por esta vergüenza, y sólo después de la guerra consiguió que se le conmutara la pena de muerte por la de prisión a condición de que volviera a Florencia a jurar que jamás que volvería a pisar esa ciudad. Dante no acudió, y su condena de muerte fue ampliada a sus hijos.

Dante se sentía florentino y su exilio fue una tortura para él, por lo que siguió esperando durante años un perdón que jamás llegó.

En 1318, el príncipe Guido Novello da Polenta le ofreció un puesto diplomático en Rávena, donde Dante encontró seguridad económica y la serenidad necesaria para terminar su Paraíso. Poco después, murió en esta ciudad, siendo enterrado en la iglesia de San Pier Maggiore (hoy de San Francisco de Asís).

Hasta el siglo XIX no reivindió Florencia la figura de su hijo Dante, construyendo la tumba que hoy existe en la Basilica de la Santa Croce, a donde sus restos jamás fueron trasladados. Esta es la razón de que la tumba de Florencia esté vacía y de que el poeta que caminó por el infierno, el purgatorio y el paraíso, tenga dos tumbas, una vacía en su patria, con la leyenda Onorate l’altissimo poeta (Honrad al más alto poeta), y otra donde sus restos descansan lejos de la tierra que amó.

4 comentarios:

Isabel Romana dijo...

A mí me ocurrió que creía que estaba en Florencia, dado el monumento que hay en Santa Croce. Cuando fui en otro viaje, años después, a Rávena, me quedé a cuadros a ver, de nuevo, la "tumba de Dante". Parece ser que los restos del maravilloso poeta sufrieron muchos contratiempos, e incluso se perdió la memoria de dónde estaban durante años, pues se habían ocultado para impedir que los florentinos se los llevaran consigo. En fin, toda una historia. Me ha encantado este recuerdo. La primera foto es del Mausoleo de Teodorico, también en Rávena. Una maravilla. Saludos cordiales.

Félix dijo...

Gracias, Isabel, por la corrección. Hace tanto tiempo que he tenido que recurrir a fotos ajenas para ilustrar esta entrada. Las mías se perdieron en alguna de mis mudanzas.

Dulce Locura dijo...

Curiosamente he estado este verano por Italia, y por supuesto, en Florencia... No conocía esta historia. Una pena, porque yo creo que si no se conceden los deseos del fallecido, no descansa en paz nunca...



Un beso dulce

Lully dijo...

Desde mi blog: Reflexiones al desnudo
Agridulce historia por el descanso de Dante. Imágenes que me atraen, una región hermosa.

Un abrazo cálido para tí desde Colombia!